Hay un porcentaje de variables que intervienen en tu salud que no puedes controlar (genética) o sobre las que tienes un control limitado (accidentes, condiciones medio-ambientales de la región donde vivimos, etc.).

Sin embargo, hay un amplio grupo de factores sobre los que sí puedes ejercer influencia a tu favor (actividad física, alimentación, horas de sueño, etc.) y con los que puedes contar para diseñarte una vida más placentera y saludable.

Entre estos últimos, se encuentra la relajación activa, gran desconocida para algunos y fiel aliada para otros. No hay una única forma de llegar a ella: yoga, reiki, meditación, visualización, relajación muscular, respiración diafragmática, musicoterapia, etc. En cuanto tomes conciencia de la gran cantidad de ventajas que conlleva, le reservarás al menos unos minutos en tu día a día, convirtiéndola en un hábito.

Algunas de las razones para practicarla son:

#1. Reduce el nivel de tensión o activación general que vas acumulando a lo largo de la jornada.

Puedes asociarla a esos pequeños descansos que te sirven de paréntesis mental y físico cuando estás inmerso en la rutina automatizada. Si aprendes a intercalarla entre actividades que te demandan especial esfuerzo o concentración, llegarás a la noche con un nivel de activación más ajustado, y tendrás la sensación de haber aprovechado más el día, porque tu energía se ha ido “recargando” periódicamente.

#2. Disminuye la ansiedad o el nerviosismo en situaciones nuevas, estresantes o temidas.

De hecho, es una de las mejores estrategias de afrontamiento ante acontecimientos que te despiertan temor o inquietud como por ejemplo: entrevista de trabajo, un examen o casting, un evento deportivo, elementos fóbicos (ascensor, animal, etc.)

#3. Aumenta la capacidad de concentración en las actividades gratificantes

“Tener la cabeza en aquellas cosas que nos gustan”. El hecho de poner tu atención en el aire que vas inspirando o en la sensación de calor que puedes recrear en tus músculos, te permite adoptar una actitud mucho más consciente, entrenándote en disfrutar del aquí y el ahora. Además, te aleja de las preocupaciones y los pensamientos negativos.

#4. Ayuda a conciliar el sueño con más facilidad.

Si la llevas a cabo un poco antes de dormir, la relajación te sirve para ir desactivándote gradualmente, contribuyendo a despertarte con la sensación de haber tenido un sueño más reparador.

#5. Potencia tu autocontrol emocional ante situaciones frustrantes o conflictivas.

Hacer ejercicios de resporación o relajación muscular mejora el control de la sintomatología física (tasa cardiaca, hiperventilación, contracturas musculares, mareos) asociada a situaciones de enfado, discusiones o cuando la realidad no se ajusta a lo que esperabas o deseabas, favoreciendo así la vuelta a un estado de tranquilidad más rápidamente.